No resulta sencillo pasarse una tarde entera estudiando, sin que parezca que nunca va a llegar el final, ¿verdad? Con la Técnica Pomodoro, la sesión de estudio puedes optimizarla y aprovechar el tiempo.

¿En qué consiste esta técnica?

Necesitas un temporizador de 25 minutos, tipo reloj de cocina o cronómetro que te avise pasado este tiempo. Durante 25 minutos deberás trabajar sin distracciones de ningún tipo, lo que se llamará “pomodoro”. Cuando un pomodoro finaliza tendrás 5 minutos de descanso. Después de que pasen cuatro pomodoros (o 100 minutos de estudio), tendrás otro descanso de 15 minutos donde puedes levantarte de la silla, caminar un poco, etc.

Sirve para dividir las tareas complejas en bloques de tan solo 25 minutos. En ocasiones, somos capaces de hacer varias tareas en esos 25 minutos. Y luego tenemos un tiempo de descanso, de forma que la técnica busca la liberación mental que requerimos para poder estudiar, siendo eficientes psicológicamente y sin llegar a la fatiga mental.

Aunque este método no es lo ideal para algunos estudiantes, para otros resulta excelente y les permite realizar el máximo posible de tareas durante la sesión de estudio sin perder tiempo procrastinando, y al mismo tiempo tomando varios descansos para despejar la mente y relajarse.

Objetivos para obtener mejores resultados usando la técnica Pomodoro

  1. Averigua cuánto tardas en terminar una actividad, contando los pomodoros.
  2. Protege el pomodoro: no permitas distracciones externas y no pierdas las concentración. En caso de que te pase, toma nota de las veces que sentiste la necesidad de atender otro asunto (móvil, tablet, TV…) durante esos 25 minutos.
  3. Recapitula y revisa lo que hiciste, reservándote algunos minutos en esos 25 de cada pomodoro.
  4. Tienes que saber cuántos pomodoros te lleva cada actividad.
  5. Organiza tu tiempo de acuerdo a los pomodoros. Si te organizas y sabes cuánto tiempo tardarás en hacerlo todo, entonces también podrás crear más tiempo libre.
  6. Consigue una meta personal que logre mejorar aún más tu eficiencia durante la sesión de estudio o la calidad de las tareas que realizas. También puedes crear objetivos alrededor del tiempo libre que te queda, usándolo como un premio al finalizar todo.
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