Mi paso por el cole… 

Tengo cariño a pocas cosas en mi vida. Las cosas que más se lo merecen son aquellas que califico como imprescindibles. Para mí el Leonardo ha sido una de esas cosas imprescindibles, que la necesitas para vivir. Las relaciones que he creado, las cosas que he compartido, los profesores que me han cuidado, guiado y que ahora considero como unos segundos padres, es una de las cosas que pocos colegios ofrecen.

Mi recorrido comenzó en 5º de primaria, era una niña. Nunca pensé que el cole se convertiría en mi casa de lunes a viernes. Todos éramos nuevos en el cole, no nos conocíamos y empezábamos de cero. A lo mejor por esto, las relaciones se volvieron mucho más intensas. Los dos años que estuve en primaria fueron increíbles. La clase cada vez se unía más y todos teníamos un sitio que se hacía ver poco a poco. 

Pero llegaba una etapa de cambios para nosotros: Secundaria.

Los profesores siempre te advertían que las cosas en Secundaria iban a cambiar. Quizás lo decían porque, con la edad, no son sólo las instituciones las que cambian sino que también cambiamos nosotros. En mi caso, Secundaria fue una de las mejores etapas dentro del CLdV. “Estudiar” era una palabra que se había convertido en algo frecuente entre nosotros, sobre todo a partir de 3º de la ESO. La cosa se iba poniendo seria cuando pasamos a 4º,  y la mayoría de las personas dejaban el cole para irse a institutos.

Creo que un consejo para dar a los padres es que todavía con 16 años sigues siendo un niño, me parece que no estábamos preparados para enfrentarnos a algo tan nuevo como un instituto.

4º de la ESO se termina con una graduación emotiva, pero ahora entramos en la recta final. Aquí parece que se demuestra quien vale y no vale, quien lo da todo y quien se rinde… llega: BACHILLERATO. Mi paso por bachillerato ha marcado un antes y un después, tanto en mi vida académica como personal. Soy otra persona desde entonces. 

Sinceramente, las cosas que te ofrece un colegio como es el Leonardo da Vinci en Bachillerato son increíbles. Parece una tontería, pero la atención es una de esas cosas. ATENCIÓN es lo que más necesita un estudiante, aunque muchas veces creamos lo contrario. Tenemos que tener en cuenta que Bachillerato es una etapa dónde se exigen unos requisitos, y si no los consigues, puede que te quedes fuera. Cuidar, mimar, establecer confianza, respetar… Parece que se nos ha olvidado lo más importante que nos enseñaron nuestros padres. Esto es precisamente lo que ofrece el cole como grupo colectivo. 

El paso por 1º de Bachillerato fue tranquilo ya que a nivel académico en general fue bueno, la clase no tuvo ningún tipo de problema, sin embargo el final llegaba sin darnos cuenta.

2º de Bachillerato lo podría definir como el mejor/peor curso del mundo, y ¿por qué digo esto?

Mejor… porque nunca he vivido una experiencia personal tan cercana con el colegio y lo que me ha hecho evolucionar a nivel personal, y peor… porque la exigencia en el colegio es muy alta. El nivel de estrés, ansiedad, superación y malestar era constante. Es un curso muy cansado, sin embargo, no dudaría en repetirlo una y otra vez. Mis amigos, compañeros y mis profesores, son mi vida.

Lo que ponen en muchos sitios de “100% de aprobados en Selectividad” no sé si será verdad, pero, por experiencia puedo decir que… aquí se cumple: 23/23 personas aprobamos la selectividad y con notas bastante satisfactorias.

Ahora estoy en el primer año de la universidad, estoy estudiando periodismo y me siento bastante contenta. Pero, no existe ni un solo día en el que no me acuerde de lo feliz que he sido en el cole, las cosas que hemos vivido y cómo los echo de menos día tras día.

De todas formas, tú como alumno del Leonardo marcas esa especialidad. Lo especial que ha sido el colegio para mí, ha sido porque yo he querido. Mis relaciones con mis compañeros han dicho especiales, porque yo he querido que lo fuesen. La manera que tengo de comunicaros esto es que aprovechéis la oportunidad de estar donde estáis.

También quiero lanzar un mensaje para los padres…

Vuestros hijos se encuentran en buenas manos. No os preocupéis tanto por si saca buenas notas o no. Lo importante es que sea feliz, una infancia feliz es el tesoro más valioso que se puede llegar a tener, y nuestro colegio juega una papel fundamental. Se nota mucho cuándo un niño va feliz al colegio y cuando no. Yo era muy feliz en el cole, y verdaderamente soy feliz sabiendo que he pertenecido al Da Vinci, porque el recuerdo de mi paso por el cole es uno de los momentos más importantes de mi vida. Como he dicho… al principio era una niña y salí convertida en una adulta gracias a las personas que lo han hecho posible. 

Para concluir y valorando a todo el profesorado en su conjunto, me gustaría mencionar a algunos profesores que han sido realmente importantes para mí, y estoy segura de que lo serán para los estudiantes del CLdV: Araceli, Rocío, Teresa, Gian Luca, Marisa, Tamara, Álvaro y Luismi.

No solo he escrito esto para expresar algún consejo y mis sentimientos a las personas que puedan interesarles este tipo de testimonio tras el paso por el Da Vinci, sino también para dar las gracias por cómo sois. 

Gracias de verdad, por regalarme lo que tanto aprecio.

Elena Domínguez Polentinos, ex-alumna del CLdV y estudiante de 1º de Periodismo.

 

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