“No quiero cambios en mi vida. Son tantas las dificultades que tengo para aceptar las situaciones novedosas o aquellas en las que no me siento suficientemente apoyado… que prefiero permanecer en los ambientes que me dan seguridad. No tengo especial interés en conocer compañeros o amigos nuevos, y únicamente puedo ser feliz o sentirme protegido quedándome cerca de aquellos que ya conozco”.

La adaptación a los cambios es una forma de socialización secundaria, ya que toma como base la puesta en práctica de las habilidades sociales con las que ya contamos. Cuando se produce un cambio inesperado en la vida, tenemos dos opciones:

  1. Inicialmente juzgar el cambio como una experiencia amenazante, frente a la que nos resistirnos con todas nuestras fuerzas…
  2. Tras una etapa inicial de resistencia, aceptarlo e interpretarlo como una oportunidad para modificar prácticas o roles que formaban parte de nuestro comportamiento habitual, y que en la mayoría de los casos, podrían convertirse en oportunidades para aprender o evolucionar.

Cambiar no significa que pierdes lo que tenías, significa que añades.

¿Qué papel jugamos los padres en la adaptación al cambio en la vida de nuestros hijos?
Podemos favorecer la adaptación al cambio, siempre y cuando nosotros seamos un ejemplo a seguir, es decir, experimentando el cambio como una experiencia de vida que, aunque inicialmente pueda vivirse como una posible amenaza, finalmente aporta madurez y aprendizaje.

  • Frente a los cambios, es importante mantener un alto nivel de cohesión y afecto en el entorno familiar, sin dramatizar ni proyectar sobre el hijo nuestros propios miedos.
  • sobreproteccion-1-420x226No debemos sobreproteger al hijo, sino normalizar su resistencia inicial al cambio, darle tiempo para ir adaptándose, implicarnos para que se sienta apoyado y favorecer su autoconfianza de cara a afrontar los nuevos retos que se le presenten.
  • En las conversaciones familiares, permitir la expresión de las emociones, así como los sentimientos de duda, incertidumbre o inseguridad muy comunes en los momentos iniciales del cambio. Para lograrlo, debemos mantener con el hijo una escucha madura y empática.
  • Debemos estar atentos a las necesidades del hijo que surjan a raíz de este cambio, no para evitar los efectos del mismo, sino con el fin de detectar las posibles dificultades inter o intrapersonales tanto suyas como nuestras, y así poder reforzar ciertas habilidades sociales o de crianza que permitan aprovechar las oportunidades de aprendizaje propias de cualquier proceso de cambio.
  • Te invitamos a ver el siguiente vídeo: ¿Te atreves a soñar?. Pincha en la imagen.

te atreves a soñar

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