Como todos sabemos, la adolescencia es una etapa de la vida de nuestros hijos en la que se inicia la autonomía y la independencia, así como la práctica de comportamientos novedosos y de cierto riesgo. Tener un hijo adolescente implica por sí mismo un mayor riesgo… ya no le acompañamos en muchas ocasiones, “anda sólo por el mundo”, y, queramos o no, aumenta la probabilidad de exponerse o realizar conductas que le perjudican a él o a otros, aunque sean poco frecuentes.

Los padres no debemos ignorar que los adolescentes de mayor riesgo arrastran a otros adolescentes sin problemas. Aquéllos son los que muestran un temperamento impulsivo, no piensan en las consecuencias, son desafiantes, compiten por manifestar poder, tienen cambios de humor, ansiedad, malestar, irritabilidad, enfados explosivos, trastornos de la personalidad, etc. No juzguemos precipitadamente a estos jóvenes ni a sus familias… pues los chicos y chicas de mayor riesgo y sus padres también sufren, pueden ser víctimas de experiencias personales difíciles, de estilos de crianza disfuncionales con vínculos pobres, violencia familiar, proyecto de vida débil o son personas que aún no han recibido la ayuda ni el apoyo profesional que necesitan…  

influencia jóvenesPero… ¿por qué los jóvenes son tan influenciables en esta etapa de la vida o buscan experimentar riesgos?

  • Porque no entienden los riesgos que corren, están desinformados o mal informados acerca de las consecuencias de sus actos.
  • Porque, en ocasiones, la forma de advertir de los padres es ineficaz e ignorada por ellos. Ahora sus “referentes” son su grupo de iguales, con los que necesitan identificarse.
  • Porque los padres ignoran o “no quieren saber” lo que sus hijos hacen en su ausencia (ingenuamente algunos padres piensan:“mi hija nunca haría nada de eso porque es muy responsable“).
  • Porque se sienten invulnerables (“a mi no me va a pasar”).
  • Porque los padres, y ellos mismos, se ven con una apariencia física de “adulto”, cuando en realidad aún no lo son.

dinamicas-divertidas-680x454La buena noticia para las familias es que existen una serie de factores de protección que ayudan a nuestros hijos adolescentes a no estar tan expuestos a este tipo de influencias: 

  • Tener desarrolladas ciertas habilidades sociales (asertividad, empatía…).
  • Ser capaz de divertirse sin necesidad de buscar conductas de riesgo excesivo.
  • Llevar un estilo de vida saludable (actividades deportivas, hábitos de sueño y alimentación, higiene personal, consumo…).
  • Asumir responsabilidades propias de su edad (ponerse el despertador y levantarse a tiempo para acudir puntual al Centro Escolar, responsabilizarse de su rendimiento escolar, hábitos de estudio, ordenar su dormitorio/lugar de estudio, poner/recoger la mesa, hacer la compra/ayudar a colocarla, hacer su cama…).
  • Un determinado Estilo Educativo de los padres, etc.

En este caso, vamos a enfocarnos en la posible influencia del Estilo Educativo de los padres, en el hecho de que los hijos tiendan a buscar con más interés algunas conductas de riesgo, más que las “esperables” o propias de la adolescencia.

Entre otras funciones, a los padres nos toca supervisar las posibles conductas de riesgo de los hijos: uso inadecuado de la tecnología, consumo de sustancias tóxicas, mantener relaciones sexuales sin protección, trastornos de la alimentación, apuestas, juegos de azar, absentismo escolar, conducción temeraria…

Con este artículo no pretendemos alarmar a los padres con hijos pre-adolescentes o ya en la adolescencia, pero sí lanzar un mensaje claro: Dependiendo de cuál sea el Estilo Educativo de los padres, los hijos adolescentes estarán más o menos protegidos frente a una mayor búsqueda de conductas de riesgo.

estilos-educativos-_carmen-diaz– Pincha en la imagen si deseas conocer con más detalle, los distintos Estilos Educativos de los padres- 

Desde que nacen nuestros hijos, los padres tenemos una tendencia a educarles bajo un Estilo Educativo Parental u otro. Los estilos educativos son la forma de actuar de los adultos respecto a los hijos en su día a día, en la toma de decisiones y en la resolución de conflictos. Los padres creamos expectativas y modelos con los que se regulan las actitudes, los comportamientos, las emociones y se marcan los límites, que serán el referente de nuestros hijos para el resto de su vida. Pongamos un ejemplo de dos estilos educativos muy diferentes:

Padres con un estilo educativo A

Padres con un estilo educativo B

Han “tirado la toalla”, están hartos de su hijo, de sus tonterías y de sus exigencias. Los padres tienden a ser autoritarios y se muestran impacientes porque sienten que “el pavo de su hijo” debería pasar lo antes posible. Existe con su hijo un gran distanciamiento, apenas se muestran afecto, sino más bien intercambian momentos de agresividad, indignación, decepción o indiferencia. Constantemente están criticándole sus comportamientos de forma destructiva, su contexto familiar es estresante y desorganizado.  Los padres no descargan sobre su hijo todo su malestar, sino que gestionan sus emociones de otra forma. Hacen esfuerzos por no retirar el afecto, asumen sus limitaciones y aun sabiendo que el conflicto es real, consiguen sentirse satisfechos con su papel en la educación de su hijo. El ambiente en casa es afectivo, no punitivo y las conversaciones son vividas por el hijo como un apoyo, no tanto como un castigo. 

¿Te gustaría conocer qué diferencias existen entre estos dos estilos educativos y cómo influyen en la búsqueda de conductas de riesgo? Pincha en la imagen

rebeldia-en-la-adolescencia

“Los padres estamos obligados a intentar todo lo que esté en nuestras manos para educar a nuestros hijos tan bien como se merecen… pero no tenemos obligación de acertar”.

Aprovechamos la ocasión para anunciar el próximo taller de la Escuela de Familia organizado por la Mancomunidad THAM de Servicios Sociales, en el que se tratarán temas de interés para todas aquellas familias con hijos adolescentes:

Talleres THAMTaller: “Convivir con nuestros hij@s adolescentes y preadolescentes… y no morir en el intento”

Lugar de celebración: Colegio Leonardo da Vinci

Fecha: martes 24 de enero. De 17:00 h a 19:00 h.

Inscripción en el teléfono del Centro Municipal de Servicios Sociales 91 849 47 21

¡¡Os esperamos!!

Anuncios