La primera petición de adquirir un perro suele partir de los más pequeños de la casa y muy especialmente en fechas tan señaladas como las Navidades. Los padres queremos que nuestros hijos tengan un nuevo compañero de juego y aventura… pero un perro no es un producto de consumo que se deba comprar para hacer un regalo, sino un compromiso a largo plazo con un ser vivo que estamos integrando en la familia.

enseña a tu hijoLos perros han adquirido nuevos roles y responsabilidades dentro de las familias. Más allá de la conocida frase de que el perro tiene un parecido físico con su dueño, podríamos decir que cada persona elige a su perro en función de su propia personalidad.

Adquirir un perro es una responsabilidad que afecta al núcleo familiar, puesto que compartiremos multitud de situaciones que regirán la toma de decisiones durante posiblemente más de 12 años. Por lo general, no nos detenemos a pensar que un perro crece, es un miembro de la familia al que debemos educar y conlleva muchos costes en cuidados de salud, alimentación, higiene… 

Un perro no es solo un compañero de juego temporal para los niños, sino un miembro de la familia que depende sobre todo de los adultos. Tampoco debemos idealizar al perro como si se tratara de un ser humano. Por esta razón, los padres debemos meditar si realmente queremos y podemos integrar en la familia un miembro más que ocupará un lugar en nuestro grupo social.

La convivencia con el perro como nuevo miembro, le convierte en agente socializador e integrador dentro del seno familiar siempre y cuando:

  1. Estemos dispuestos a asumir la responsabilidad que conlleva tener perro: nos necesita y depende de nuestra atención y protección para sobrevivir. Se merece nuestro cariño, entrenamiento y cuidados.
  2. El perro influya de forma positiva y actúe como modelo transmisor de valores tales como solidaridad, compasión, respeto, tolerancia, integración, disciplina, responsabilidad, creación de hábitos saludables…, puesto que nos demandará una integración en la vida
    social directa y real, alejada de las nuevas tecnologías.
  3. Mejore los vínculos entre los miembros de la familia: Si la adquisición del perro no ha sido consensuada por unanimidad, puede convertirse en “objeto” de desunión y disputa.
  4. Dentro de nuestro nuevo entorno social (la familia como “manada”) se abran líneas comunicativas diferentes, dando paso a una nueva línea educativa que nos haga estar conectados, favoreciendo un mayor entendimiento entre los miembros de la familia.imagenes-de-la-familia-en-dibujos-infantiles
  5. Esa “manada” en la que se ha convertido nuestro círculo familiar, sea el lugar donde se favorezca que cada miembro tenga el rol definido que le corresponde. Sólo así, el perro aceptará nuestras órdenes y nos admitirá como integrantes de su grupo social. En el seno familiar, se experimentarán las líneas de responsabilidad, el estilo de crianza, las normas de convivencia y sus consecuencias… La situación se tornará problemática si ningún miembro de la familia desempeña ese papel de guía, que será el que regule las pautas de conducta dentro de la manada-familia. Si no se identifica con claridad dicho liderazgo, el perro puede llegar a asumir el papel directivo y considerar al resto de la familia como “subordinados”.
  6. Desde el primer momento, se dicten unas normas de convivencia consensuadas por el entorno familiar.
  7. No humanicemos a nuestro perro ni le tratemos como un hijo, pues puede interpretar que esos privilegios se deben a que él es el líder de la manada. El cachorro debe asumir inmediatamente que su puesto está por debajo del resto de los miembros de la familia, condición indispensable para crear su nuevo hogar.
  8. Generemos un sentimiento de confianza mutuo, que favorezca en el entorno familiar una mayor autonomía en la toma de decisiones con respecto a los cuidados del perro.

La educación de un perro es una labor complicada y conlleva la aceptación de una gran responsabilidad. Lo que nos estamos llevando a casa es una vida, no un juguete.

Artículo escrito por Juan Carlos García. Adiestrador y guía canino. Perito judicial en Ciencias Cinológicas.

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