Desde el Departamento de Orientación me propusieron si quería participar con un artículo para el blog desde mi perspectiva como madre y me invitaban a escribir “algo que quisiera transmitir a los padres”.   Y me puse a pensar.  ¿Qué me gustaría compartir con otros padres?  ¿Qué temas pueden interesar a la mayoría? ¿Tendrán inquietudes similares? ¿Se animarán a leer un artículo del blog del cole escrito por alguien que no es docente o especialista en pedagogía? ¿Realmente aportaré algo?  Igual os parece una tontería, pero me pareció toda una responsabilidad y agradecí la confianza.  Y pensé en eso, en dar las gracias.

Dar las gracias.  Creo que en general damos poco las gracias. Y eso no significa en absoluto que no seamos agradecidos, pero sí es verdad que la mayoría no exteriorizamos o decimos en alto la palabra todas las veces que deberíamos.  Y si lo pensáis,  es algo maravilloso. Así que decidido: en este primer (y no sé si último jajaja) post lo que me gustaría transmitir es optimismo y agradecimiento, CONFIANZA, al colegio en su conjunto pero concretamente hacia los profesores.  Los de este colegio, que son los que conozco, y los de otros, que no conozco, pero están en el día a día de cientos de miles de niños.  En el centro de su vida.

Aunque a veces nos resulte difícil de ver, el colegio ya no es lo que conocíamos nosotros en edad escolar.  Todavía queda mucho del sistema, vamos a llamarlo “antiguo”: repeticiones, aprendizajes de memoria, etc… Pero me encanta ver como mi colegio va evolucionando.  Veo profesores con muchas ganas, con mucha ilusión, que están cada día con nuestros hijos, y en ocasiones más horas incluso que nosotros mismos.  Profesores a veces desbordados.  Profesores que además de su clase de 20, 25 o los niños que sean, tienen también que lidiar con el doble de padres, con nuestras ideas, nuestro carácter y nuestras peculiaridades. No sé vosotros, pero francamente, no les cambio el lugar por nada.  Y me parece admirable el trabajo que llevan a cabo, pero pocas veces se lo decimos.  Muchas veces con un gracias y una sonrisa nos vale, como mucho tal vez un email a final de curso un poco más extenso.

cuestion-confianza-2Y  por otro lado vivimos en la queja constante.  Cualquier día en la salida del cole es frecuente en nuestras conversaciones oír que si les han dicho que tienen que llevar nosequé material a última hora y nos toca ir a comprar algo; que si traen unas fichas extra porque no les dio tiempo; que si en otro colegio esto no pasa; que si en el de al lado las excursiones son más baratas; que la comida del comedor hoy ponía que tenían plátano y les han dado un yogur;  que salen al patio y hace frío; que si la piscina estará o no a la temperatura adecuada; menudo disfraz tenemos que preparar para el festival;  incluso llegamos a echar la culpa a los profesores de los problemas de nuestros hijos…  El que más y el que menos hemos hecho en alguna ocasión comentarios de este tipo.  Pero si nos quejamos tanto, ¿por qué seguimos llevando a nuestros hijos a ese cole?  Puede que simplemente porque queremos lo mejor para nuestros hijos y queremos que todo sea perfecto, y también porque en cualquier otro colegio seguiríamos quejándonos.  Da la sensación de que nunca estamos conformes, todo nos lo tomamos como una gran ofensa y llega a parecer que el centro y los profesores básicamente están para fastidiarnos.

Pues NO ES ASÍ, padres, madres y allegados.  Tenemos que pararnos dos minutos y reflexionar.  Y CONFIAR. CONFIAR EN NUESTRO COLEGIO, EN NUESTROS PROFESORES. Tenemos que partir de la base de que por encima de todo, intentan hacer su trabajo de la mejor forma posible, y de eso estoy segura.  Y puede que no siempre esté de acuerdo con todo, pero SIEMPRE hay una puerta abierta para el diálogo, para hablar desde el respeto y plantear nuestras dudas (¡no nos quedemos en los comentarios de pasillo! ¡si no estamos conformes, hablemos con quien corresponda!), SIEMPRE dando por hecho que estamos ante grandes profesionales que han trabajado duro para llegar donde están y que además tienen en sus manos lo más delicado y preciado para nosotros en este mundo: nuestros hijos.  Educan, ayudan, animan, escuchan, motivan…  Así que MERECEN NUESTRA CONFIANZA, NUESTRO APOYO Y NUESTRO AGRADECIMIENTO.  

Cada uno tiene su experiencia por supuesto, yo hablo desde la mía y me permitiréis que mencione aquí, en homenaje también a muchísimos otros, a las personas que han estado en la vida de mi hija enseñándole TANTAS cosas, con TANTO cariño, TANTA ilusión, TANTAS ganas, y también tanto cansancio a veces, tanta locura… Rosa, Teresa, Clara, Montse, Eva, Maite… GRACIAS.  Porque deposité mi CONFIANZA en vosotras y espero que a mi hija le quede grabado en el corazón y en la memoria todo lo que le habéis enseñado y todo el cariño que recibió por vuestra parte. GRACIAS a los profesores y profesoras que pasarán por su vida en el futuro. CONFÍO en vosotros.

En general en la vida todo funciona mejor con una actitud optimista y agradeciendo hasta por los detalles que parecen tener menos importancia.  Y además es bidireccional ¿no os sentís genial también vosotros cuando alguien os da las gracias con una sonrisa enorme?

Por cierto, comentaros que el curso pasado los que tuvimos la suerte de poder asistir al taller de “Coaching para padres”  –en  breve habrá una segunda edición, aquí os dejo el enlace y os lo recomiendo a todos los que podáis asistir: https://orientacioncldv.files.wordpress.com/2016/09/herramientas-de-coaching-2017-1.pdf descubrimos herramientas muy sencillas e interesantes.  Recuerdo uno de los “ejercicios” que nos recomendaban: al final de cada día cuando estemos la familia reunida, no irnos a la cama sin dar contar algo bueno que haya pasado ese día, algo que nos haya hecho sentirnos bien y dar las gracias.  Probadlo, además de disfrutar esos minutos juntos, os sorprenderéis.

Artículo realizado por Ana Caballero

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