No hay un secreto, lo sentimos… sino que hay una serie de medidas que ayudan a mejorar el rendimiento y aprovechar el tiempo que se dedica al estudio; no son infalibles, pero conviene conocerlas. Los estudiantes deben «adaptarlas» o «inventar» nuevas maneras de llevarlas a la práctica.

Recomendaciones para el estudiante: 

  • Toma la decisión de concentrarte y pon freno a los “ladrones de tiempo”: si has decidido ponerte a estudiar, entonces ESTUDIA!!. Antes pasa por el baño, merienda o lo que tengas que hacer… y se acabó: aparta el móvil de tu vista, apaga la televisión, ten la mesa despejada de distractores, el lugar de estudio preparado (luz, temperatura, botella de agua, material de estudio…) y aíslate en la medida de lo posible, porque quieres concentrarte para ACABAR CUANTO ANTES!!!. Ver ¿Cómo organizar el lugar de estudio?
  • Estudia todos los días, dosificando el tiempo de estudio: estudiar en pequeñas dosis, te ayudará a asimilar el contenido, concediendo a cada contenido el tiempo necesario para su asimilación. Es importante que te impliques con el firme propósito de que nada ni nadie pueda “robarte” la atención. Tu interés, tenacidad y voluntad por estudiar o por hacer los deberes, son tus principales objetivos durante ese tiempo. Si lo consigues, tendrás mucho más tiempo libre del que ahora dispones. Ver Ocho Reglas Básicas para cuando estudies en casa.
  • No llegues a la fatiga mental: Si en una sesión de estudio, empiezas a bostezar, se te cierran los párpados, tienes picor de ojos, estás muy inquieto en la silla, tienes hambre, sed… todos son posibles síntomas de Fatiga Mental, y tu rendimiento se verá reducido considerablemente. La fatiga mental aparece cuando se fuerza “la máquina mental” o por falta de costumbre a la hora de sostener la atención. Evita llegar a ella intercalando sesión de estudio-descanso de 5 minutos-sesión de estudio. El tiempo de estudio con la máxima concentración debes regularlo en función de tus circunstancias personales y familiares, exigencia académica, dificultades… Ver Cómo prepararte para el estudio
  • Cambia de asignatura si necesitas prolongar el tiempo de estudio: Si te entrenas dedicando 1 hora a una asignatura haciendo dos descansos de 5 minutos, cuando adquieras el hábito de estudio, podrás dedicar el doble de tiempo a asignaturas distintas, sin que descienda tu nivel de concentración.

Recomendación para los padres: 

  • Nunca “tires la toalla”, conoce y acepta tanto tus limitaciones como las suyas: confía y acepta a tu hijo tal cual es, con sus fortalezas y debilidades, respetando su ritmo de aprendizaje y sin enfocarte únicamente en los resultados académicos. Ayúdale a desarrollar su sentido de responsabilidad y autodisciplina, a asociar emociones favorables frente al estudio y el esfuerzo… es entonces cuando puede despertar su deseo de cambiar, de mejorar, de madurar y de interesarse por aprender. Hay que perseverar y regular la presión que ejercemos sobre él: Cuando tu hijo está aprendiendo algo y cree que es importante, le satisface, le despierta la curiosidad o le interesa especialmente…su cerebro atenderá y la atención abre las puertas del conocimiento. Sólo entonces, asimilará, interiorizará lo aprendido y lo memorizará. Si por el contrario, lo que está aprendiendo no le satisface, es rutinario, le aburre o le provoca mucha tensión, se verán afectadas las funciones del cerebro implicadas en el proceso de aprendizaje. Ver 5 Estrategias para mejorar la atención de tu hijo.
  • Ten en cuenta que descansar ayuda a retrasar la fatiga mental: Habiendo conseguido el objetivo propuesto en la sesión de estudio, favorece que tu hijo descanse lo necesario en cuanto detecte los primeros síntomas de fatiga mental. Sólo así podrá asimilar otro contenido distinto, avanzar en el estudio y dedicar un tiempo de calidad a desempeñar la tarea y, por consiguiente, quedándole tiempo libre para el resto de sus actividades diarias.
  • Haz que tu hijo no se salte el desayuno: Logra que adquiera hábitos de alimentación sanos (Ej.: el desayuno debe contener lácteo, cereal y fruta), haz lo posible para que haga 5 comidas saludables al día, distribuyendo las calorías correctamente, y que se hidrate (la falta de líquido en el organismo afecta a la atención, la psicomotricidad y la memoria inmediata).
  • Si es posible, haz que tu hijo vaya andando o en bicicleta al colegio: la ventilación y el movimiento son beneficiosos para mejorar el rendimiento y las funciones del cerebro.
  • Es muy importante que tu hijo duerma las horas necesarias en función de la edad: El sueño tiene un papel muy importante en la neuroplasticidad del cerebro y en la memoria. Si tu hijo no duerme las horas necesarias para tener un sueño reparador, puede reducirse la memoria de trabajo, la atención sostenida, tener dificultades en la inhibición de la conducta y problemas en la autorregulación emocional (irritabilidad, angustia, mal humor..).

frases-para-diseadores-1465478795p4lc8Muchos problemas por bajo rendimiento escolar, falta de concentración o de conducta, se resolverían si los padres nos aseguráramos de que nuestros hijos desayunan correctamente y duermen las horas necesarias para su edad.

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