1. Que te vea leer: tu hijo aprende por imitación. Si no lees, ¿cómo vas a decirle que leer es divertido o que es muy importante para él? Pensará que leer es aburrido y no leerá porque a ti tampoco te gusta.
  2. El libro debe ser adecuado a su nivel, tenga la edad que tenga tu hijo.
  3. Desarrolla su curiosidad, acompáñale a la librería o a la biblioteca a ver libros, aunque no compre o no reserve ninguno, que elija leer lo que le guste, sin que tenga la obligación de terminarlo. En casa, déjale que se salte páginas, que lea en voz alta…
  4. Léele tú. Sobretodo, si tu hijo tiene alguna dificultad o le cuesta gran esfuerzo comprender lo que lee… no le va a gustar leer más de dos minutos en un lenguaje que no entiende. Al leerle tú, comprenderá el mensaje y llegará a disfrutar de la lectura.
  5. Atrévete a contarle cuentos e historias inventadas, aunque al principio creas que no lo vas a hacer bien… Aumentará su vocabulario, desarrollará su imaginación y se incrementa vuestro lazo afectivo. Vídeo: Cómo contar cuentos a niños de 7 a 11 años.
  6. Si tu hijo necesita practicar, lee con él 5-10 minutos al día con actitud positiva, sin corregirle todo el tiempo, con tu apoyo para que se sienta cómodo y que se le despierten las ganas de leer al día siguiente. Ej.: pactar para repartiros la página por párrafos, si tiene dificultades no esperes a que él haga un gran esfuerzo de análisis que le agote…
  7. Si le motiva alguna revista, puedes comprársela o suscribirse.
  8. Sin obligarle, anímale a escribir cartas, notas, carteles para su habitación… Es una manera de leer con menos esfuerzo.

La lectura constante con el amor de los padres siempre despertará en los hijos, más tarde o más temprano, el interés y las ganas de leer a medio o largo plazo.

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