En general, la actual generación de padres y madres de niños que estudian Educación Primaria tienen un elevado nivel de preparación. Esto les permite conocer la mayoría de las materias básicas que se imparten en el centro escolar… A su vez, dan tanta importancia a los estudios de sus hijos y tienen tanto pánico al Fracaso Escolar que, sin darse cuenta, algunos adoptan un estilo educativo que influye negativamente en el rendimiento escolar de sus hijos, obteniendo resultados contrarios a los esperados.

Queremos que nuestros hijos saquen buenas notas, pasen de curso sin demasiada dificultad, sin suspensos y sin repetir, se conviertan en jóvenes formados y de provecho, aspiren a un puesto de trabajo estable, etc. De una generación a otra, se suelen proyectar los modelos de vida aprendidos.

¿Qué modelo de vida le estás transmitiendo a tus hijos? Para que logren alcanzar tus expectativas, ¿te has convertido en el “maestro particular” de tu hijo en cuanto ha comenzado la Educación Primaria?

Una de las tendencias que prolifera últimamente es que, bajo la necesidad de volcarnos en la educación de los hijos y que cumplan nuestras expectativas, nos convertimos en sus “maestros particulares”, porque “hay que apoyar en casa, sólo así me aseguro de que mi hijo no me traiga suspensos”, “mi hijo es incapaz de ponerse a estudiar sólo”, “sólo si le ayudo, conseguirá sacarme sobresalientes“, etc.

Los padres invertimos mucho esfuerzo, tiempo, paciencia, dinero… en la educación de los hijos, sin embargo, no siempre conseguimos que se cumplan nuestras expectativas. Con frecuencia, el momento de ponerse a estudiar en casa crea muchos conflictos familiares, traduciéndose en amenazas, castigos, gritos, sentimientos de decepción, desesperación, rechazo e impotencia… siendo los resultados académicos, casi lo único que parece importar en la familia. Es una tortura para todos…

Por este motivo, os invitamos a reflexionar acerca ello: 

¿Los padres tenemos que estudiar todos los días con los hijos, sentarnos físicamente a su lado horas y horas, ayudarles con los deberes o preguntarles la lección?; Para que no cometan errores, ¿debemos revisar y corregir en casa los deberes?; Si el maestro no ha puesto deberes y creemos que exige poco, ¿tenemos que ponerles tareas en casa y obligarles a hacerlas para que no pierdan el hábito?; En cuanto hay algún suspenso, ¿debemos ponerles profesor particular ya en primaria?; Si no estudian lo suficiente, ¿el único recurso es el castigo, gritar o amenazar?…

Todas estas situaciones provocan reacciones emocionales en nuestros hijos asociadas al aprendizaje… y la emoción es muy importante en cualquier proceso de aprendizaje. En las reacciones emocionales de los hijos asociadas a las situaciones de estudio en casa, el Estilo Educativo de los padres tiene una gran influencia.

Educar en la sumisión o en el autoritarismo y las emociones asociadas a este tipo de situaciones, puede provocar que en el cerebro de nuestro hijo, algunas conexiones neuronales se potencien, mientras que otras se debiliten, influyendo directamente en su aprendizaje. Es decir, cuando tu hijo está aprendiendo algo y cree que es importante, le satisface, le despierta la curiosidad o le interesa especialmente… su cerebro atiende y la atención abre las puertas del conocimiento. Sólo entonces, asimila, interioriza lo aprendido y lo memoriza. Si por el contrario, lo que está aprendiendo no le satisface o le provoca mucha tensión debido a nuestras amenazas, exigencias, gritos…, el recuerdo se diluye.

Los padres deseamos que la constancia en el esfuerzo, la disciplina, la autonomía y el sentido de la responsabilidad frente a los estudios, se adquiera independientemente del nivel de madurez o ritmo de aprendizaje de los hijos, de nuestro propio estilo educativo o de las emociones asociadas al estudio… podemos seguir deseándolo, pero no va a ser posible.

Educar en la sumisión

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