• Los padres pueden ayudar a sus hijos a enfrentarse a las dificultades personales o académicas: escuchándoles con interés, haciéndoles pensar acerca de lo que les está ocurriendo, sin imponerles ni darles directamente la solución, sino acompañándoles en ese proceso de maduración y en la superación de obstáculos.
  • Los padres deben dejar que sus hijos cometan errores: sin sobreprotegerles, ayudándoles a reconocer sus talentos, a aceptar sus propios límites, a detectar los errores y convertirlos en oportunidades para mejorar.
  • Los padres pueden ayudar a sus hijos a vencer la pereza: identificando cuál es su estilo de aprendizaje, y ayudarles a convertir en divertido o estimulante, aquello que en un principio no lo es.
  • Los padres no deberíamos condicionar la relación afectiva con los hijos, en función de sus resultados académicos: mantener vínculos afectivos satisfactorios con los hijos, al margen de los resultados académicos, es una de las claves para que se sientan cada vez más responsables de su propio aprendizaje.

…todo esto, y mucho más contribuye a que los hijos sean directores de su propia vida y logren alcanzar el Estado de Alta Eficiencia Psicológica, base del rendimiento académico.

equivocarse para aprender

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