Hay una parte del uso de la tecnología que me molesta, me hace desconfiar y provoca discusiones casi a diario con mi hijo. No me gusta que esté tanto tiempo jugando con la “dichosa maquinita” o a la APP  de turno… para mi es un aspecto de su vida que no controlo y me parece una pérdida de tiempo. 

Muchos padres piensan así, ¿esto te pasa a ti también?: Cuanto más nos resistamos a aceptar que nuestro hijo tiene la necesidad de utilizar con cierta frecuencia la tecnología que está en sus manos y que los padres debemos ser tecnológicamente competentes en la medida de nuestras posibilidades, más se enquistarán los posibles conflictos, dificultándose la comunicación y mermándose la confianza mutua.

Según los expertos, jugar a los videojuegos puede potenciar algunas habilidades de los jugadores (habilidades espacio-visuales y motoras). Entonces, como padre de un hijo de la Generación Z (nacidos entre los años 2000-2015), ¿qué me recomendáis para ser tecnológicamente competente en el uso de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación)?

A continuación os presentamos algunas ideas clave en la relación padres-hijos y el uso de la tecnología:

  • Aceptar la tecnología, pues a nuestro hijo le motiva mucho y es un medio para divertirse, aprender, comunicarse y desarrollar algunas actividades de su vida diaria.
  • Conocer las características de los videojuegos y las aplicaciones de software (App) que usa nuestro hijo, compartiendo ese espacio con él, e incluso, que nos enseñe a jugar al juego o aplicación que más le gusta. Si conocemos sus preferencias, aprovecharemos para inculcarle nuestros valores y poner aquellos límites que le protejan de contenidos inapropiados para su edad.
  • Interesarnos por él y por sus logros cuando comparten con nosotros sus puntuaciones en un juego: los padres podemos reforzarle de manera positiva (Ej.: hacerle un comentario positivo que demuestre interés…) y, de esta forma, contribuir al desarrollo del autoconcepto que tiene de si mismo, imprescindible para construir su identidad, dependiendo algo menos de la aprobación de los demás. Este aspecto y otros muchos, son muy necesarios para aumentar su fortaleza psicológica y prevenir las dificultades emocionales.
  • Potenciar la comunicación asertiva entre nosotros, creando un clima familiar cercano, accesible, comprensivo, sin olvidar poner límites con afecto y sin perder la autoridad (… tener autoridad no es lo mismo que ser autoritario…), para que pueda expresar sus sentimientos y sus necesidades.
  • Negociar lo que es negociable, haciéndole sentir partícipe de los pactos a los que hemos llegado, y no negociar lo que no es negociable. Debemos tener en cuenta que, de forma natural, nuestro hijo siempre nos va a pedir más, y nuestro papel será el de limitar dichas peticiones.
  • Conseguir que nuestro hijo interiorice nuestros valores y nuestras normas, pero que finalmente, tras su cuestionamiento cuando llega el momento, se cree su propio sistema de valores y su propio código de normas.
  • Conociendo ya sus preferencias, debemos enseñarle a pensar y a generarle un espíritu crítico para cuando acceda a internet o use la tecnología.
  • Siempre es preferible proteger y prevenir antes que controlar e imponer.

Si quieres más información, te recomendamos leer esta guía: guia-sobre-tic

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