Todos los padres procuramos que, durante el desarrollo escolar de los hijos, se esfuercen por adquirir e interiorizar los conocimientos que les enseñan en la escuela. Este objetivo común es importante, pero ¿sabes si tu hijo alcanza el estado de alta eficiencia psicológica, imprescindible para lograr el rendimiento académico?

Entre todos los factores que permiten alcanzar este estado de alta eficiencia psicológica, en este comienzo de curso escolar, queremos destacar el papel que cumple el Estilo Educativo de los Padres.

¿Cómo influye el Estilo Educativo de los Padres en el rendimiento académico de los hijos?

  1. Estilo educativo AUTORITARIO:
  • Resulta difícil alcanzar el estado de alta eficiencia psicológica en un ambiente estresante, tenso y lleno de exigencias. Un hogar donde prevalecen las normas frente al afecto, donde se imponen castigos desproporcionados, se abusa de las amenazas y del chantaje emocional, e incluso donde puede haber cierta violencia verbal o física, es un ambiente donde será más probable el desarrollo de una baja autoestima, falta de autocontrol emocional, sentimientos de culpa, miedo al rechazo…u otras conductas como:
  • Conductas negativistas desafiantes, resistencias a la hora de ponerse a estudiar e incluso el hijo puede llegar a aborrecer todo lo relacionado con el colegio, los deberes, los profesores, los libros… aumentando así la probabilidad de desarrollar conductas de riesgo.
  • Por el contrario, una tendencia al sometimiento con excelentes resultados académicos, con tal de evitar las escenas de desaprobación, el señalamiento del fallo o la ausencia de refuerzo ante el acierto.
  1. Estilo educativo AUSENTE o PERMISIVO: 
  • Resulta difícil alcanzar cierto nivel de eficiencia psicológica, en un ambiente donde no existe ningún tipo de interés ni control en la vida académica del hijo por parte de los padres. El sentimiento de abandono del hijo es tan doloroso que se suele manifestar en los estudios y en las relaciones interpersonales. Todo ello puede traer como consecuencia:
  • La disminución del rendimiento académico y el aumento de los problemas de conducta en clase o en el patio. Esta combinación de factores favorece que “etiqueten” al hijo y cada vez le resulte más difícil salir de ese “círculo vicioso”.
  • Que el hijo tenga un estilo de estudio pasivo, no consiga concentrarse porque no usa lápiz ni papel, no realice esquemas ni ejercicios, limitándose a leer el contenido parte por parte sin tener una comprensión general del tema, sin realizar asociaciones con conocimientos aprendidos, dedicarse a memorizar mecánicamente los textos…
  1. Estilo educativo SOBREPROTECTOR:
  • Resulta difícil alcanzar el estado de alta eficiencia psicológica en un ambiente de sobreprotección, donde se hace lo posible por evitar la frustración de cometer errores. Los padres ayudan a los hijos todo lo posible, coartando su autonomía, la adquisición de hábitos y volviéndoles inmaduros y dependientes de la tutorización del adulto. Algunos padres realizan los deberes de los hijos y se convierten en “maestros particulares”.
  • Los padres no saben gestionar sus emociones y se angustian, acelerando el proceso de desarrollo y aprendizaje de sus hijos, interfiriendo en las funciones cognitivas del cerebro, en el concepto de sí mismos y en su autoestima.
  • A la mínima, ponen un profesor particular para que los hijos hagan los deberes y estudien, fomentando la actitud inmadura y dependiente.
  1. Estilo educativo DEMOCRÁTICO:
  • Resulta fácil alcanzar altos niveles de eficiencia psicológica cuando el hijo se siente valorado y aceptado tal cual es, con sus virtudes y sus debilidades. Los padres aceptan sus dificultades y ajustan las expectativas, demostrando que confían en él y en su potencial. Se sienten orgullosos, no pretenden cambiarle y no ponen el foco de sus vidas en los resultados académicos.
  • Tienden a recompensar con elogios a sus hijos cuando cumplen sus expectativas, pero sin rechazarles en caso contrario, puesto que consideran el error como algo inherente al aprendizaje que permite crear, crecer y comenzar de nuevo de forma más inteligente. Ante las buenas notas, elogian o celebran tanto el resultado como el esfuerzo, sin premios materiales a no ser que sea especialmente relevante el logro conseguido. Procuran que sus hijos sientan placer por aprender y autosuperarse, sin necesidad de darles incentivos externos e inmediatos que le motiven, aprendiendo a posponer el logro.
  • Fomentan la comunicación asertiva, un clima familiar cercano, accesible y comprensivo, donde se ponen límites con autoridad y sin perder el afecto. Fomentan la conversación, el autocontrol, el acompañamiento y la orientación. Le dedican tiempo y le escuchan (comprender no implica justificar), procurando empatizar.

Sabemos que en “todas las familias cuecen habas”. No hay familias ideales ni padres o madres perfectos, y además sabemos que, en muchas ocasiones, la convivencia entre los miembros se hace complicada. Por este motivo, construir una familia funcional y tender al Estilo Educativo Democrático, es uno de los retos más apasionantes que podemos afrontar en este nuevo curso. Para ello, te contamos 4 secretos:

  1. Si no funciona lo que haces o dices, ni te empeñas ni tiras la toalla, pruebas algo nuevo (incluso creativo), priorizas y eres lo más constante posible.
  2. Respeta el ritmo de aprendizaje de tu hij@, haciéndole ver los errores como oportunidades, disfrutando de cada etapa de su vida (y de la tuya también).
  3. Sólo si confías y aceptas a tu hij@ tal cual es, es entonces cuando se despierta su deseo de cambiar, mejorar y crecer.
  4. Practicar, perseverar y seguir sembrando.

¡ATRÉVETE A CAMBIAR, CADA DÍA ES UNA OPORTUNIDAD PARA MEJORAR!

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