A los padres nos preocupa mucho que nuestros hijos estén bien preparados para la vida adulta, nos angustia el fracaso escolar, tenemos miedo a equivocarnos y el tiempo de calidad que les dedicamos es escaso, así que solemos optar por organizar al máximo su vida y nos estresamos intentando ser padres perfectos con hijos perfectos…

¿Haces lo posible por evitar que cometa errores o suspenda algún examen?; ¿Le apuntas a todas las actividades extraescolares posibles?; A la mínima que está fallando en primaria, ¿le pones un profesor particular para que controle que hace los deberes y estudia?; ¿Le ayudas todo lo posible, hasta el punto de hacerle los deberes y explicarle la lección?; ¿Interfieres demasiado en las decisiones del colegio?; ¿Le llevas la mochila?; ¿Le pones la ropa para ir más rápido, aunque él ya pueda vestirse sólo?; Dices: ¿cuándo tenemos el siguiente examen de…?; ¿Le permites que interrumpa las conversaciones?; ¿Le pides opinión o le preguntas absolutamente todo?; ¿Estás constantemente colgando fotos de él en Facebook?; ¿Te cuesta decirle “no” y le das todo lo que se merece para que no le falte de nada?; ¿Le dices “con pelos y señales” cómo resolver sus conflictos con los compañeros de clase? Ejerces de “taxista”, “entrenador”, y muy especialmente… de “maestro particular”.

La sobreprotección es un amor que asfixia y retrasa el desarrollo de habilidades que favorecen la autonomía personal, volviendo al alumno dependiente de la tutorización del adulto.

¡¡Te animamos a que cambies tu Estilo Educativo!! 

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