La familia es un entorno idóneo para la educación de las emociones. Los padres tenemos la importante, y no delegable, misión de ayudar a nuestros hijos a gestionar sus emociones.

Educar con inteligencia emocional puede reducir arrebatos emocionales, la impulsividad, las reacciones bruscas o los bloqueos emocionales… y, así lograr que en los niños haya autorregulación emocional y autocontrol en situaciones difíciles.

Pincha aquí si quieres aprender cómo Educar con inteligencia emocional: inteligencia-emocional

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